El reciente boleto obtenido por las Chivas para la próxima Concachampions 2027 reabrió un archivo histórico del Rebaño a nivel continental. Una de las historias más curiosas -y menos conocidas- del futbol en la región tuvo como protagonista al cuadro tapatío. En 1963, Guadalajara estuvo a un paso del bicampeonato, en un torneo que quedó envuelto en una trama tan caótica como insólita.

En aquellos años, bajo el dominio del llamado Campeonísimo, Chivas llegaba como campeón defensor tras conquistar la edición de 1962. Su recorrido fue sólido: dejó en el camino a New York Hungaria en la segunda ronda y luego superó con autoridad a Deportivo Saprissa en semifinales, ganando ambos partidos y asegurando su lugar en la final con un global convincente. Todo parecía encaminado para revalidar el título.

La definición estaba pactada ante Racing Club Haïtien, pero nunca llegó a disputarse. El equipo caribeño enfrentó serios problemas administrativos para salir de su país, principalmente vinculados a la obtención de pasaportes para sus futbolistas. Esto obligó a posponer la final en varias ocasiones, en una época donde la logística internacional distaba mucho de la organización actual. La incertidumbre creció con cada aplazamiento.

Cansado de la espera, Chivas elevó una protesta formal y la CONCACAF tomó una decisión inédita: lo declaró campeón sin jugar la final. Durante unos dos meses, el conjunto mexicano fue considerado bicampeón continental. Sin embargo, la historia dio un giro inesperado cuando el club haitiano apeló la resolución. La Confederación retrocedió en su fallo y ordenó que la serie se disputara meses después.

La final de Concachampions que nunca se jugó: Racing Club Haïtien fue declarado campeón

Luego de que ordenara la disputa de la final para definir el campeón, el calendario ya jugaba en contra del Guadalajara, que tenía comprometida una gira por Europa imposible de reprogramar. Sin margen de maniobra, Chivas no se presentó y la final quedó definitivamente cancelada. La CONCACAF terminó otorgándole el título a Racing Club Haïtien. Así se cerró uno de los episodios más extraños: un equipo que fue campeón sin jugar… y que terminó perdiendo ese mismo título en los escritorios.