En la antesala de la última jornada del Clausura 2026 de la Liga MX, las Chivas de Guadalajara llegan como líderes del certamen. El Rebaño Sagrado le lleva dos puntos de ventaja a Pumas UNAM y con una victoria ante Necaxa en el Estadio Akron, asegurará el primer lugar de la fase regular, una posición clave pensando en la Liguilla. No solo por el envión anímico, sino porque el líder garantiza cerrar todas las series como local, incluida una eventual final.
En ese contexto, en las últimas horas se confirmó que la encargada de impartir justicia será Katia Itzel García, una designación que no pasó desapercibida. La silbante estará escoltada por Marco Antonio Ortíz en el VAR. En el entorno de Chivas todavía pesa el malestar por arbitrajes recientes que dejaron decisiones muy discutidas —como penales no sancionados o expulsiones evitadas a rivales—, por lo que cualquier nombramiento queda bajo la lupa. En ese escenario, su presencia toma mayor relevancia también por su pasado como futbolista en Pumas UNAM, el equipo que disputa el liderato con el Rebaño.
Lo que añade un condimento extra a la designación es el pasado de Katia Itzel, quien antes de iniciar su carrera como árbitra fue futbolista y tuvo paso por las filas de Pumas UNAM. Este vínculo con el principal perseguidor de Chivas en la tabla encendió rápidamente el debate entre los aficionados, que ven con desconfianza su presencia en un partido que puede definir el liderato del torneo.
Tras su etapa como jugadora, Katia Itzel desarrolló una carrera en el arbitraje que la llevó a consolidarse dentro del futbol mexicano, siendo considerada en distintas designaciones importantes. Sin embargo, el contexto actual, con Chivas y Pumas disputando la cima, hace que su historial cobre especial relevancia en la previa de este compromiso.
La reacción de los aficionados de Chivas
Como era de esperarse, las redes sociales se llenaron de reacciones por parte de los seguidores rojiblancos. Desde mensajes de resignación hasta críticas directas, el anuncio generó una ola de comentarios: “No, por favor otro empleado de los telerisos”, “Ya valió”, “No hay otro peor” o incluso expresiones más tajantes reflejan el clima de desconfianza que se instaló en la previa.
